! Oh , María, Madre mía, trono de la sabiduría eterna !.
Alcanzaba la gracia de estudiar con aplicación, de aprender con facilidad, y de retener con facilidad,
y de retener con firmeza y seguridad , para gloria de Dios, salvación de mi alma y bien de mis prójimos.
Amén.
Tu Señor, que eres la verdadera fuente de luz y sabiduría y el soberano principio de todo, dígnate infundir sobre las tinieblas de mi entendimiento el rayo de tu claridad, removiendo de mi las dos clases de tinieblas en que he nacido; el pecado y la ignorancia.
Tú, que haces elocuentes las lenguas de los infantes, instruye mi lengua y difunde en mis labios la gracia de Tu bendición.
Dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad de aprender, sutileza para interpretar, gracia y abundancia para hablar, dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar. ! Oh Señor, que vives y reinas, verdadero Dios y verdadero hombre, por los siglos de los siglos!
Amén.
